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Antártida: situación complicada con la fisura en Larsen C



Una grieta en una barrera de hielo antártica creció 27 km en dos meses

Fecha de Publicación
: 10/02/2017
Fuente: La Nación
Provincia/Región: Antártida


Podría desprenderse uno de los témpanos más grandes de que se tenga registro; pone en peligro la estabilidad de toda el área
Una grieta que se abre a gran velocidad en la cuarta entre las barreras de hielo más grandes de la Antártida tiene preocupados a los científicos, que temen que esté a punto de desprenderse. Este año, el avance de la grieta se ha acelerado en una zona ya vulnerable al calentamiento climático. Desde diciembre, la fisura ha crecido a un ritmo diario del tamaño de cinco canchas de fútbol americano.
La fisura en Larsen C ya llega a los 160 kilómetros de largo y en algunas partes supera los tres kilómetros de ancho. La punta de la grieta está actualmente a apenas 32 kilómetros de llegar al otro extremo de la barrera de hielo.
Cuando la fisura haya atravesado toda la barrera, se producirá uno de los más grandes desprendimientos que se hayan registrado, según el Proyecto Midas, un equipo de investigación que monitorea la grieta desde 2014. Debido a la presión a la que la fisura somete los 32 kilómetros restantes, el equipo de Midas cree que el desprendimiento es inminente.
"Es probable que el témpano se desprenda en los próximos meses", dice Adrian J. Luckman, de la Universidad Swansea, de Gales, y líder del Proyecto Midas. "El extremo de la fisura se ha desplazado de una zona de hielo blando hacia otra, lo que explica el rápido avance actual."
Las barreras de hielo, que se forman por el corrimiento de los glaciares, flotan en el agua y son el soporte estructural de los glaciares que quedan en tierra. Cuando una barrera de hielo colapsa, los glaciares que están detrás pueden acelerar su avance hacia el océano. El aumento de las temperaturas en la región también contribuye a acelerar el retraimiento de la barrera de hielo.
Si la barrera de hielo se rompe siguiendo la actual fisura, Larsen C tendrá la menor superficie registrada hasta ahora.
La fisura en el Larsen C tiene más de un kilómetro y medio de profundidad y llega hasta el fondo de la barrera de hielo. La ruptura también dejaría el frente de hielo mucho más cerca del arco de compresión de la barrera de hielo, una línea que según los científicos es crucial para su sostén estructural.
Según el doctor Eric Rignot, glaciólogo del Laboratorio de Propulsión Jet de la NASA, la estabilidad de toda la barrera de hielo está amenazada. "Si la barrera se hace más fina, cada vez se romperá más fácilmente y perderá contacto con las elevaciones de hielo (ice rise)."
Larsen A y Larsen B se desintegraron en 1995 y 2002, respectivamente, pero ambas eran de mucho menor tamaño que Larsen C. Ninguno de esos rompimientos elevó significativamente el nivel de las aguas del mundo, porque ya flotaban sobre el agua y los glaciares que soportaban no contenían gran volumen de hielo.
Según Rignot, el colapso de Larsen C sólo agregaría una pequeña cantidad de agua al nivel de los océanos. Más preocupa a los científicos que el colapso de las barreras de hielo afecte los glaciares que están detrás, porque el derretimiento de los glaciares sí podría elevar el nivel de las aguas en todo el mundo.
Para los científicos, el inminente colapso de Larsen C es una advertencia que habla de la vulnerabilidad de superficies mucho más grandes de hielo en toda la Antártida Occidental.
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En la base Carlini de la Antártida se evidencia el CC



Retroceso de glaciares golpea a la fauna en Península Antártica por cambio climático

Fecha de Publicación
: 28/01/2017
Fuente: americaeconomia.com
Provincia/Región: Antártica


Debido al calentamiento global, el inmenso glaciar Fourcade sufre a diario desprendimientos de hielo que retumban como truenos y, tras cruzar el agua helada de la caleta que lo separa de la base argentina Carlini, encallan en la playa de la base, delante de las narices de los científicos.
Más allá del frío o la ausencia de verde, el silencio es uno de los principales rasgos de la Antártida. Sin embargo, los estruendos del rompimiento de glaciares perturban cada vez más a los pobladores de la base argentina Carlini.
Debido al calentamiento global, el inmenso glaciar Fourcade sufre a diario desprendimientos de hielo que retumban como truenos y, tras cruzar el agua helada de la caleta que lo separa de Carlini, encallan en la playa de la base, delante de las narices de los científicos.
Frente al calentamiento promedio global menor a 1 grado, la Península Antártica es la región que más sufre el cambio climático, con un aumento de temperatura de 2,5 grados Celsius en 100 años, de acuerdo con el investigador Rodolfo Sánchez, director del Instituto Antártico Argentino (IAA).
El retroceso de los glaciares en la Península Antártica tiene graves consecuencias porque golpea a todo el ecosistema local -y finalmente global-, incluyendo especies como el elefante marino, el lobo marino, la foca y el pingüino.
El Fourcade, situado en la isla 25 de Mayo -en el norte de la Península Antártica-, retrocedió cerca de 500 metros en los últimos 25 años, dejando al desnudo oscuras porciones de piedra antes ocultas, que ahora son ocupadas por plantas o animales.
"Este retroceso glaciario en Caleta Potter -donde está el Fourcade- (...) altera la abundancia y diversidad de la fauna", explicó Sánchez arriba del buque ARA Malvinas Argentinas, en el que, tras tres horas de avión, llegó a la base para recorrer las instalaciones junto con la canciller argentina, Susana Malcorra, y periodistas.
Los "escombros" -como en Carlini llaman a los bloques de hielo- del Fourcade flotan en el mar y cubren de blanco casi toda la playa de la base argentina.
Al derretirse darán un paso más en la transformación de la flora y la fauna, ya que su agua modifica la salinidad de la caleta y arrastra sedimentos.
"El sedimento hace que haya menos penetración de la luz (en el agua) y esto afecta a las comunidades de macroalgas", dijo la bióloga Carolina Matula antes de mostrar las algas que cotidianamente llevan a su laboratorio los buzos que se sumergen en aguas con temperaturas bajo cero.
"El sedimento afecta también a los animales, en su fisiología y en su comportamiento. Solamente algunos organismos toleran esos ambientes que están perturbados", añadió.
Como consecuencia del cambio climático, científicos esperan que un inmenso iceberg se desprenda de la península tras el abrupto crecimiento de una grieta en el hielo antártico, lo que cambiaría el paisaje de la región.
Según el Servicio del Cambio Climático de Copérnico, un programa de la Unión Europea, el 2016 fue el año más caluroso del que haya registros.
¿Cambio de hábito? Los científicos de la base Carlini, especializada en estudios sobre el cambio climático, han detectado cómo el plancton local se ve afectado por los cambios en el medio ambiente, disparando a su vez una serie de modificaciones en el resto de la cadena.
Organismos como el krill, del que se constataron amplias mortandades recientemente, son un alimento clave para los mamíferos marinos y para las aves autóctonas.
Pero el retroceso de los glaciares antárticos repercute además de otros modos sobre la fauna de la isla 25 de Mayo, también conocida como Rey Jorge.
Debido a los hábitos alimenticios y de reproducción de los elefantes marinos, que los obligan a realizar largas migraciones, el retroceso de los hielos en el oeste de la Península Antártica ha desembocado en una notoria disminución de los animales que llegan a la zona protegida cercana a la base.
"La colonia se redujo alrededor de un 30 por ciento desde 1995 a la actualidad", explicó Javier Negrete, investigador del IAA especializado en mamíferos marinos.
"No está claro si es que los animales están desapareciendo o bien se están reubicando", agregó Negrete.
Los pingüinos son otra especie que experimenta vertiginosos cambios. Especies como el emperador o el de Adelia sufren la merma del hielo marino, mientras que otras como el papúa -habituado a ambientes menos extremos- se han expandido hacia el sur de la Península Antártica.
Extrañamente, hace cinco años llegó a la región una pareja de pingüinos rey -originalmente de áreas más septentrionales- y tras varios intentos logró tener un pichón.
"Punta Stranger -en la isla 25 de Mayo- representa al día de hoy el sitio más austral en el cual se observa una pareja reproductiva de pingüino rey", destacó la bióloga Mariana Juáres, quien dijo que no está claro si esta presencia obedece a cambios poblacionales o ambientales.
Vida distinta. Con capacidad para 84 personas, Carlini es una de las 13 bases que Argentina tiene en la Antártida y es el mayor centro científico del país en el continente blanco.
La actividad de su laboratorio es clave porque ha hecho mediciones continuas a lo largo de 25 años, incluso durante los interminables inviernos en los que otras bases están cerradas.
Aunque la vida antártica es difícil, ninguno de los técnicos, científicos o militares que habitan la base -donde permanecen al menos por meses- mostró deseos de volver a Argentina.
Si las excepcionales vivencias cotidianas no alcanzan, la pizza y la música animan las noches de los sábados.
"Hay tantas experiencias todo el tiempo que uno no alcanza a extrañar. Sí extraño alimentos como los huevos o lácteos como la crema", dijo Julia Luna, una ingeniera en sistemas de 28 años que casi no vio nieve en el año que lleva en la base.
Para quienes visitan la Antártida desde hace décadas, el cambio en el clima es evidente.
"Yo empecé a venir acá en 1990. Prácticamente no llovía. Nevaba, pero no llovía. Ahora en verano llueve todo el tiempo", señaló Sánchez, el director del IAA
Aunque los cambios son evidentes, las repercusiones finales del calentamiento global en la Antártida son insospechadas.
"Los individuos que puedan se van a adaptar y los que no, darán lugar a otros. Estos cambios se encadenarán con otros cuyos alcances son difíciles de predecir", dijo el bioquímico Lucas Ruberto, jefe científico de la base.
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En la antártida están investigando sobre cambio climático



Científicos y militares argentinos investigarán el cambio climático en la base antártica más austral

Fecha de Publicación
: 24/12/2016
Fuente: Telam
Provincia/Región: Nacional


Un equipo de veintiún científicos y militares argentinos arribó a la base Belgrano II, a más de 4.500 kilómetros de Buenos Aires y menos de 1.700 del Polo Sur, donde enfrentarán una noche polar de cuatro meses, con temperaturas de hasta 35 grados bajo cero, para realizar investigaciones sobre el cambio climático y fenómenos atmosféricos.
Belgrano II es la más austral de las bases argentinas y está situada al este del Mar de Weddell, por lo que la dotación recién arribada no volverá a tener contacto con personas ajenas al grupo hasta que sean relevados en diciembre de 2017.
El jefe de la base, capitán Alejandro Hermosa, contó a Télam: “para llegar hasta acá tuvimos que salir de Buenos Aires en un vuelo de Aerolíneas Argentinas que nos dejó en Ushuaia; de ahí un avión de transporte Ilyushin-76 nos llevó en un vuelo de cuatro horas hasta el aérodromo de Glaciar Unión donde un avión de enlace Basler BT-67 nos esperaba para llevarnos en un vuelo de tres horas hasta la pista de anevisaje a ocho kilómetros de Belgrano II donde nos esperaba la dotación saliente con los vehículos para llevarnos con nuestro equipo hasta la base”.
Hermosa contó que “la dotación con la que acabamos de tomar la base es de 21 personas; 16 efectivos del Ejército Argentino, dos de la Fuerza Aérea que trabajan para el Servicio Meteorológico Nacional y tres científicos de la Dirección Nacional del Antártico que realizan tareas en el Instituto Antártico Argentino”.
El militar agregó: “la posición geográfica de Belgrano II permite hacer muchas investigaciones sobre la capa de ozono, las auroras polares y otros fenómenos atmosféricos, además hay varios trabajos referidos a la glaciología”.
“Hoy estamos trabajando con temperaturas máximas de tres grados bajo cero y eso nos permite aprovechar al máximo para hacer tareas al aire libre que en la noche polar de mayo a agosto pueden volverse más complejas con temperaturas de hasta 35 grados bajo cero”, apuntó.
En ese sentido añadió que para terminar de instalarse "resta recibir el abastecimiento que este año va a llegar por aerolanzamiento en unos días; esa va a ser la última vez que veamos una cara ajena al grupo de la base hasta que nos vengan a relevar en diciembre del año que viene”.
“Lo más complicado durante la noche polar va a ser el abastecimiento de agua; tenemos algunos campos de hielo ya marcados y día por medio vamos a tener que salir para picar bloques que tendremos que entrar a la base para derretirlos”, indicó.
El jefe de base advirtió que “la posición de Belgrano II es bastante aislada y somos conscientes de que es muy difícil contar con que nos pueda llegar asistencia en invierno ante alguna contingencia, por eso contamos con un médico y un enfermero”.
Consultado por la lejanía con la familia, el capitán Hermosa, de 34 años, casado y padre de dos nenas de uno y tres años, dijo: “ésta es mi primera invernada y nunca había estado tanto tiempo lejos de la familia, pero eso es algo para lo que uno se prepara desde que comienza a servir en la Dirección Antártica del Ejército y que va charlando con los seres queridos en cada etapa del proceso; además tenemos la posibilidad de mantener contacto a través del teléfono e internet”.
“Ésta también es una oportunidad para forjar un espíritu de grupo, va a ser un año completo el que esta comunidad tenga por delante en completo aislamiento y no hay manera de no ver las mismas caras varias veces al día, de todos nosotros va a depender que este año pueda aprovecharse al máximo para cumplir con todos los objetivos trazados”, concluyó.
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Arranca la Campaña Antártica de Verano



Más de 1.800 científicos y militares participan de la Campaña Antártica de Verano

Fecha de Publicación
: 13/12/2016
Fuente: Telam
Provincia/Región: Nacional


Es la 113 campaña desde que Argentina tiene presencia permanente en el continente blanco. Se extenderá durante 130 días y permitirá el relevo de las dotaciones que se encuentran en las trece bases argentinas y el reaprovisionamiento de víveres, combustible y materiales.
Más de 1.800 científicos y militares participan de la Campaña Antártica de Verano (CAV) 2016-2017 que comenzó con la zarpada del aviso “Puerto Argentino” del puerto de Buenos Aires hacia las bases argentinas en la Antártida.
Vientos de más de 100 kilómetros por hora, temperaturas bajo cero, y las corrientes marinas que chocan en la confluencia del Atlántico y el Pacífico son apenas algunas de las pruebas que la Antártida le impondrá a los hombres, buques y aviones que tienen la responsabilidad de abastecer a las trece bases argentinas.
Esta CAV, la 113 desde que Argentina tiene presencia permanente en el continente blanco, se extenderá durante 130 días y de ella participarán 1.800 hombres y mujeres científicos y militares, además de diversos medios aéreos y navales que permitirán el relevo de las dotaciones que se encuentran en las trece bases argentinas actualmente y el reaprovisionamiento de víveres, combustible y materiales.
Mientras el Rompehielos Almirante Irízar (RHAI) espera la ejecución del dragado que le permita salir del astillero estatal Tandanor para efectuar sus pruebas de mar y hielo y ante los inconvenientes para alquilar un buque polar de similares características, este año la campaña antártica abastecerá con buques y aviones de las fuerzas armadas, a excepción de la base Belgrano II que por su posición geográfica requerirá la contratación de un servicio de aerolanzamiento.
Para esto, los transportes “Canal de Beagle” y “San Blas” y los avisos “Puerto Argentino” e “Islas Malvinas” de la Armada Argentina deberán cubrir tareas de buques polares de mayor envergadura y potencia, mientras que los Hércules de la Fuerza Aérea deberán completar el abastecimiento de la base Marambio en un extenso puente aéreo de más de cien vuelos.
El “Puerto Argentino” zarpó ayer en lo que fue la inauguración formal de la campaña antártica, y visitará las bases Carlini, Orcadas, Esperanza, Petrel y Decepción que lo esperan para completar sus almacenes y depósitos de combustible.
Además de un avión Twin Otter y dos helicópteros MI 17 y Bell 212 que que operarán desde Marambio mantendrán a las bases conectadas entre sí.
Durante la campaña está previsto que las dotaciones trasladen a las trece bases que posee nuestro país en la Antártida alrededor de 200 toneladas entre víveres frigorizados y secos y más de 10 mil toneladas de gasoil antártico.
El ministro de Defensa, Julio Martínez, afirmó en diálogo con Télam que “para abastecer Marambio hace falta un buque polar que además pueda hangarar helicópteros porque la isla es una meseta de 150 metros sobre el nivel del mar; al no disponer este año de esos medios de planificó el reabastecimiento a través de un puente aéreo con los Hércules C-130 de la Fuerza Aérea y eso además nos permite estirar los plazos de la operación porque los buques tiene dos meses antes de que se cierren los hielos mientras que los aviones pueden cruzar durante casi todo el año”.
“Los responsables de base Marambio nos dijeron que tienen existencias de combustibles y alimentos al menos hasta el mes de abril, y eso nos permite operar con tranquilidad y sin apuros en una campaña en la que doce de las trece bases van a ser atendidas por medios propios”, agregó Martínez.
El ministro aseguró que “hay que sacarse el sombrero ante aquellos compatriotas que eligen voluntariamente invernar en alguna de las bases, esa gente hace patria todos los días y cuesta entender el coraje de algunos como los 19 tipos que todos los años quedan aislados en la base Belgrano II, al otro lado del mar de Weddell”.
“Este es un esfuerzo logístico enorme contra un clima adverso como pocos en el mundo; va a ser un esfuerzo de todos nuestros hombres para que buques que no son rompehielos cumplan tareas para las que no fueron concebidos, pero todos afrontan los desafíos y riesgos presentes en la operación sabiendo que se tomaron todos los recaudos necesarios para que todo vaya bien”, concluyó.
El secretario de Logística, Emergencia y Gestión Cultural dijo a Télam que “para esta campaña antártica teníamos presupuestados cerca de cien millones de dólares, pero a través de la utilización de medios propios estimamos que podemos cumplir con todos los objetivos utilizando algo más de 72 millones; parte de ese ahorro va a ser destinado a insumos y repuestos que añadan horas de vuelos a los aviones y helicópteros que se van a utilizar y días de navegación a los buques que deberán trasladar gran parte de la carga”.
“Poner en marcha una campaña antártica atendida por medios propios en menos de dos meses fue posible por el compromiso y el profesionalismo de todos los efectivos de las fuerzas armadas y el personal de distintos organismos que se entregaron a la tarea; también hay que agradecer la buena voluntad de proveedores claves como YPF o el Mercado Central que entregaron combustible y alimentos para embarcarlos aún antes de que se hiciesen efectivos los pagos”, añadió.
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Científicos argentinos al Polo Norte



Comienza una inédita misión de argentinos al Polo Norte

Fecha de Publicación
: 28/03/2016
Fuente: Perfil
Provincia/Región: Nacional


En una arriesgada misión, mañana partirá la primera expedición íntegramente argentina al Polo Norte. La iniciativa, impulsada y financiada por la Fundación Criteria con apoyo logístico del Ejército, buscará plantar bandera en el extremo del Artico para llevar un mensaje de alerta sobre el impacto del cambio climático en el mundo.
Pero, además, tendrá un objetivo científico: tomar una serie de muestras de hielo ártico como parte del desarrollo de estudios comparativos de contaminantes orgánicos e inorgánicos entre el Polo Norte y el Polo Sur, tarea que se realizará en conjunto con el Instituto Antártico Argentino.
La expedición Polo Norte 2016 está integrada por nueve argentinos con amplia experiencia en la montaña y en la Antártida, ocho expedicionarios propiamente dichos y un director que será el encargado de cuidar la misión desde una base cercana.
El grupo partirá mañana hacia Oslo vía Londres para finalmente llegar a Longyearbyen, en el archipiélago ártico de Svalbard (Noruega). Allí permanecerán cinco días en los que, además de probar las botas, esquíes y pesados trineos que utilizarán, deberán adaptarse al desafiante clima polar que enfrentarán en los días siguientes.
Una vez concluida esta etapa, a partir del 6 de abril, avanzarán 120 kilómetros desde la base Barneo (perteneciente a Rusia) para, finalmente, el día 14, plantar la bandera argentina en el extremo boreal del planeta. “Creemos que vamos a hacer marchas de seis a siete horas por día hasta llegar al Polo Norte. No sabemos la fecha exacta de llegada porque eso va a depender de las condiciones del clima y de las corrientes marinas”, explicó Santiago Tito, presidente de la Fundación Criteria e integrante de la expedición.
Los riesgos que deberán enfrentar son grandes. “El primer desafío son las muy bajas temperaturas (la mínima puede llegar a -70º), pero también las caídas al agua si la superficie glaciar se quiebra y, por último, algún problema físico. Pero estamos muy bien preparados. Estuvimos un año entrenando para este momento”, aseguró Tito.
El jefe de la expedición será el general Víctor Figueroa, ex director Antártico del Ejército y quien comandó la expedición al Polo Sur en 2000. Además, integrarán la patrulla Gustavo Curti, Ignacio Carro, Luis Cataldo, Emiliano Curti, Juan Pablo de la Rúa y Santiago Tito. Finalmente, también será parte de la expedición el fotógrafo Tomás Heinrich, el primer argentino que alcanzó la cumbre del Monte Everest, quien registrará el viaje y realizará un documental sobre la travesía.
“Poder participar de esta misión para todos nosotros es un orgullo, porque sentimos que estamos representando a los 40 millones de argentinos en una de las hazañas más importantes de los últimos años”, concluyó Tito.
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Antártida: estudian los efectos del cambio climático



Biólogos estudian la incidencia del calentamiento global en la fauna antártica

Fecha de Publicación
: 11/02/2016
Fuente: Telam
Provincia/Región: Nacional


Científicos argentinos destacados en la base antártica Orcadas continuarán con los trabajos de relevamiento de la fauna buscando estimar el riesgo que corren las especies del continente blanco por el impacto del calentamiento global.
Mamíferos, aves, crustáceos y plancton son los organismos que se estudian para determinar la variación de las poblaciones y alertar sobre posibles desequilibrios en el medioambiente.
Gastón Lococo es el biólogo encargado del monitoreo de aves y explica que todos los censos que se realizan en el lugar sirven para entender si una especie está en peligro o no.
El calentamiento global y la pesca –especialmente la que afecta al krill- implican modificaciones en la cantidad de alimento disponible para las especies superiores.
“Saber cuántos pingüinos hay nos da una estimación bastante directa de lo que pasa con el krill”, afirmó Lococo, quién trabaja junto a la bióloga Agustina Negri.
En ese sentido, explicó que las variaciones en las especies de las pirámides tróficas afectan a otras “como si se tratara de un dominó”.
“Las actividades que se hacen acá nos cuentan que pasa con la biodiversidad en un lugar que, aunque no parezca, es frágil”, señaló.
Por su parte, Maximiliano García y Caudio Franzosi trabajan analizando el plancton, es decir los organismos microscópicos “que están en suspensión en el agua y cuyo movimiento dependen más del agua que de su propio impulso”.
Este estudio, a diferencia del que se realiza con las aves, se inició en 2014 ante la posibilidad de que esos organismos estén sufriendo modificaciones por el aumento de la temperatura del agua.
“El derretimiento glaciario afecta a las comunidades planctarias, que afecta al krill y con el a gran parte de la escala trófica, es decir, a la fauna que se alimenta de ese crustáceo”, explicó García.
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Ciencia y la tecnología en la Antártida

Argentina estudia el cambio climático en la Antártida

Fecha de Publicación
: 28/01/2015
Fuente: inforegion.com.ar
Provincia/Región: Nacional


Destacan que "hay una intención muy clara y decidida de profundizar la presencia argentina en la Antártida a través de la ciencia y la tecnología".
Energías renovables, cambios climáticos, morfología de los suelos y cambios en las corrientes marinas son sólo algunas de las investigaciones científicas y tecnológicas que el ministerio de Defensa sostendrá en las bases antárticas argentinas durante la Campaña Antártica de Verano (CAV) 2015-2016.
El secretario de Ciencia, Tecnología y Producción para la Defensa, Santiago Rodríguez, participó ayer de la visita del ministro Agustín Rossi a la base Marambio, donde señaló a Télam que "hay una intención muy clara y decidida de profundizar la presencia argentina en la Antártida a través de la ciencia y la tecnología".
El trabajo científico. El funcionario explicó que "hay tareas científicas fundamentales que se desarrollan en la Antártida y en las que el ministerio de Defensa participa con el apoyo logístico para su desarrollo y también en la investigación a través de los organismos que conforman el Polo Científico y Tecnológico de Defensa, entre los que están el Servicio de Hidrografía Naval (SHN), el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), y el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF)".
"Todas estas iniciativas se juntan en desarrollos científicos y tecnológicos que son funcionales a las actividades que se llevan adelante en la Antártida; acá se investigan energías renovables como la fotovoltáica, la pila de hidrógeno y la aerogenerada", destacó.
Rodríguez detalló que "sobre el trabajo en energía eólica en la Antártida desde el ministerio estamos impulsando el proyecto Ventus que ya tuvo un primer prototipo que generaba un kilovatio y en esta CAV estamos probando un segundo prototipo de 10 kilovatios"
"La idea es que cuando la investigación del CITEDEF llegue a la versión definitiva de este aerogenerador el mismo pueda ser producido en serie en la sede de Fabricaciones Militares en la ciudad cordobesa de Río Tercero e instalado en las bases antárticas argentinas para disminuir el consumo de combustibles fósiles que debe ser traslados desde las refinerías que están a miles de kilómetros", explicó. "Este nuevo aerogenerador no sólo va a prestar servicio en la Antártida, ya que la idea es también poder brindarlo para ser instalado en casas y parajes del territorio argentino a dónde no llegue todavía el tendido eléctrico, estimamos que uno de estos generadores le puede dar luz a una casa y que varios de ellos a un caserío", añadió el funcionario.
Cambio climático. Rodríguez informo que "en la Antártida el ministerio de Defensa también lleva adelante estudios del cielo, la tierra y el agua; son proyecto de finalidad dual que recaban importantes datos sobre los cambios climáticos, la morfología y composición de los suelos, y la evolución de las corrientes marinas".
"Es el Estado el que pone todos los recursos para garantizar la presencia argentina en la Antártida, la presencia científica argentina ahí, generando una importante producción de conocimiento sobre esa geografía, la fauna y la flora es lo que en definitiva construye la soberanía", subrayó.
El secretario afirmó: "Sostener nuestras capacidades logísticas tracciona también nuestro desarrollo científico e industrial, una clara muestra de ello es la recuperación del rompehielos Almirante Irízar, un buque que ha cambiado cualitativa y cuantitativamente en su seguridad, gestión de información, motorización y capacidades logísticas y científicas".
"En este mismo sentido queremos avanzar con China, no sólo en la construcción conjunta de un buque polar, sino también en la construcción en astilleros argentinos de una serie de remolcadores de los que China sería proveedora de componentes", agregó.
"También estamos gestionando cuatro remolcadores multipropósito con capacidad polar de origen ruso, que cuando lleguen a nuestro país van a alistarse y mantenerse en el astillero Tandanor", concluyó Rodríguez.
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Pingüinos emperadores bajo la lupa del Conicet



Emperadores del frío

Fecha de Publicación
: 28/11/2014
Fuente: Conicet
Provincia/Región: Antártida


Investigadores del CENPAT fueron a estudiar el ciclo de apareamiento del Pingüino Emperador a la región más helada del planeta.
Durante el frío invierno antártico realizamos una travesía de más de 60 km sobre el hielo marino hasta alcanzar la colonia reproductiva de pingüinos emperadores más septentrional, para realizar un censo completo y evaluar el estado de salud de una de las especies más amenazadas de pingüinos.
Llegar a la Antártida no es fácil. El viaje comenzó en la Base Aérea de Palomar en Buenos Aires a bordo de un avión Hércules perteneciente a la Fuerza Aérea Argentina que nos llevó hasta la Base Marambio. Finalmente Junto a Verónica D’Amico, investigadora asistente en el Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) y a Marcela Libertelli, investigadora del Instituto Antártico Argentino (IAA), arribamos a un campamento montado detrás de un témpano y nos pusimos a resguardo de los vientos helados. Recién allí iniciamos la aventura atravesando un mar congelado hasta llegar a la colonia de Pingüinos Emperadores.
Los Emperadores son, entre todas las especies de pingüinos, los más grandes, y pueden alcanzar una altura de 1,2 m y un peso entre 30 y 45 kg. A principios del invierno, se agrupan para reproducirse sobre el hielo marino alrededor del continente antártico. Ellos habitan la región más fría del planeta, donde la temperatura puede descender a -60 °C sobre el hielo. Luego del apareamiento, las hembras ponen un solo huevo e inmediatamente se lo pasan al macho para que lo incube sobre sus patas tapándolo con un pliegue en su abdomen para protegerlo del intenso frío.
Mientras las hembras regresan al mar para alimentarse, los machos permanecen en grupos compactos hasta nueve semanas incubando el huevo. No pueden dejar que se caiga porque si hace contacto con él suelo, se congela. Además durante este período, los machos pueden llegar a perder hasta la mitad de su peso corporal ya que permanecen en ayuno esperando el regreso de las hembras que retornan cuando el huevo finalmente eclosiona, para cuidar al pichón recién nacido. Ahí los machos van al mar abierto para alimentarse y recuperar sus energías luego del prolongado ayuno. Después de unas pocas semanas, los machos regresan y entonces ambos miembros de la pareja alimentan y mantienen caliente a su único pichón por alrededor de 7 semanas.
A partir de entonces los pichones forman guarderías o crèches donde permanecen protegidos y calientes, pero sus padres los siguen alimentando reconociéndolos por sus vocalizaciones. Al comienzo del verano, después de casi seis meses, los pichones terminan su crecimiento y junto con los adultos van al océano para alimentarse por sí solos.
El Pingüino Emperador es una de las especies más afectadas por el calentamiento global ya que para reproducirse dependen exclusivamente del hielo marino. Durante los últimos años, el hielo ha sufrido cambios en su duración y pérdida significativa en su espesor. Los pingüinos emperadores reproducen sobre el hielo marino bloqueado a la costa, que debe permanecer estable desde abril hasta finales de diciembre para que se pueda completar una temporada de cría exitosa. Si el hielo es muy delgado se rompe demasiado pronto y consecuentemente los pichones llegan al mar antes de que estén listos para cuidarse por sí solos. La extensión del hielo marino en invierno, a su vez, tiene influencia directa sobre las redes tróficas, particularmente en el ciclo de vida del krill (Euphausia superva) del cual dependen muchas especies antárticas, incluyendo los pingüinos emperadores.
Debido a la fragilidad de esta especie, se ha sugerido la importancia de llevar a cabo estudios regulares para monitorear las tendencias poblacionales y realizar nuevas investigaciones sobre su ecología para mejorar la comprensión de cómo los cambios ambientales afectarán a los pingüinos emperadores.
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Santa Cruz trabaja en un molino único para Marambio



Santa Cruz: desarrollan un aerogenerador para abastecer a la base Marambio en la Antártida

Fecha de Publicación
: 18/10/2014
Fuente: Noticias Ambientales
Provincia/Región: Santa Cruz - Antártida


En el marco de un convenio firmado en 2012 por el Ministerio de la Producción de Santa Fe con la Fuerza Aérea Argentina, personal de la Dirección General de Asistencia Técnica (DAT) de la provincia trabajó en el desarrollo de un aerogenerador diseñado especialmente para funcionar en la Antártida y brindar servicios de allí a la Base Marambio, informa Punto Biz.
Se trata de un aerogenerador de eje horizontal, a sotavento, con un innovador sistema de palas de geometría variable, pensado para soportar los fuertes vientos de más de 200 km/h que hay en la Antártida, y que permite proveer más de 5 Kw. de potencia.
En estos días, el mismo está instalado en la Base Aérea de Río Gallegos. Y cuando el clima permita su traslado, en el verano, será llevado a la Antártida Argentina.
Cuatro industrias santafesinas formaron parte del proyecto: Francovigh SA hizo el forjado de las piezas, que sirvieron para enganchar las hélices del aerogenerador.
Por su parte, en la industria Pozzi se encargaron del diseño y construcción del cálister, disco y bomba de freno. Asimismo, en Firmac fueron los encargados del mecanizado de la pieza de anclaje de hélices.
Y por último, la empresa Tratersa se encargó del tratamiento térmico de las piezas que componen el aerogenerador.La Fuerza Aérea nombró a Pablo Sappia, ingeniero mecánico de la DAT como investigador asociado al proyecto.
“Desde la DAT lo que hicimos fue ser el nexo para vincular a la Fuerza Aérea con empresas de nuestra provincia, que trabajen en áreas vinculadas a lo que se necesitaba para desarrollar este aerogenerador antártico. Así fue que conseguimos que cuatro firmas de la zona de Rosario se incorporen, aportando en distintas etapas“, indicó.
El director de la DAT, Ricardo De Gorostiza, resumió: “Hubo una verdadera integración entre varias empresas locales para la fabricación, el diseño, la investigación y ensayos de las piezas. Pudimos vincular la demanda que tenía Fuerza Aérea con todos los años de trabajo que tenemos en la DAT“.
La decisión de avanzar con esta iniciativa desde Fuerza Aérea se dio luego de que la certificación ISO 14.001 que hizo la Base Marambio. Esta norma implica cuidados del medio ambiente y prevé la reducción de emisiones de dióxido de carbono.
La idea a mediano plazo es construir un parque eólico que permitiría reducir emisiones contaminantes y ahorrar notablemente los costos que significan el traslado de combustible a la Antártida.
El primer paso para este plan es la puesta en marcha de este aerogenerador, que servirá como etapa experimental para la generación de energía eólica.
Por otro lado, desde DAT se informó que gracias este trabajo junto a Fuerza Aérea, se están planificando etapas de un proyecto que permitirá a la provincia tener con su propio aerogenerador.
“De este modo, ambas Instituciones en las actividades de investigación y desarrollo tecnológico estamos trabajando para la preservación y conservación del medio ambiente, dando relevancia al uso de energías alternativas y todo lo que aporte a una mayor calidad de vida en términos sociales en el ámbito de la provincia de Santa Fe”, indicaron las autoridades de la DAT.
En estos días, el aerogenerador diseñado especialmente para funcionar en la Antártida está en la base militar de Río Gallegos, adonde se están realizando ensayos.
“Se eligió ese lugar porque es el lugar del continente con clima más parecido al territorio antártico“, informó Sappia. Tendrá una capacidad de generación eléctrica de al menos 5 kilovatios.
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Científicos estudian el cambio climático en la Antártida



Cambio climático: analizan sus efectos adversos en la Antártida

Fecha de Publicación
: 08/10/2014
Fuente: Argentina Investiga
Provincia/Región: Nacional


Biólogos y bioinformáticos trabajaron en el desarrollo de modelos matemáticos para explicar los cambios producidos en el ecosistema marino de la Antártida y determinar qué podrá ocurrir en el futuro. Modificaciones en las comunidades de invertebrados y algas, y disminución de la probabilidad de supervivencia de la fauna marina a raíz del retroceso de los glaciares, son algunos de los cambios que registraron los investigadores.
El cambio climático es inequívoco, al igual que sus consecuencias que ya se hacen sentir en todo el mundo. Investigadores de las áreas de biología y bioinformática del Instituto de Ciencias (ICI) de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) estudian, asociados a otras instituciones nacionales e internacionales, los efectos del cambio climático en la Antártida.
Los resultados dan cuenta de procesos de cambio en el ecosistema marino de Caleta Potter, una bahía situada en la Isla Antártica 25 de Mayo. El biólogo Fernando Momo, investigador y docente del ICI, cuenta a Argentina Investiga que se observaron cambios en las comunidades de invertebrados y también de algas: “Los efectos sobre las distintas especies (ya sea de algas o de invertebrados) son de diferente intensidad, lo cual provoca que cambien las abundancias de cada una en diferente grado. Esto podría provocar, a un plazo no muy largo, una modificación dramática en la composición de las comunidades, lo cual pudimos predecir a partir de modelos matemáticos que desarrollamos en la UNGS”.
El calentamiento genera un retroceso de los glaciares en esa zona de la Antártida, provocado por un mayor derretimiento del hielo que, a su vez, se traduce en un aumento importante de la cantidad de sedimentos en suspensión en el agua de mar. Momo explica que este aumento de sedimento causa estrés en los animales marinos que viven sobre el fondo de la caleta. Muchos de estos animales se alimentan de microorganismos filtrando el agua de mar y cuando el agua tiene sedimentos inorgánicos en suspensión, es mayor la energía que gastan en filtrar porque tienen que deshacerse del sedimento sin valor nutritivo. “Esto hace que disminuya la probabilidad de supervivencia de estos organismos”, sintetiza.
Los témpanos de hielo que se desprenden del Continente también son una amenaza para los habitantes de Caleta Potter. Estos icebergs flotan sin rumbo, pegan contra el fondo del mar y arrasan con la fauna marina.
Las comunidades de algas también se vieron afectadas por estos factores ambientales. La investigación estudió 22 de las 130 especies que habitan en esta zona de la Antártida.
Por un lado, se observa una disminución de la velocidad de fotosíntesis en muchas especies porque la presencia de más sedimento en suspensión en el agua hace que penetre menos luz. Y, por otro, la desaparición del hielo en algunas partes libera porciones de fondo marino sobre las cuales pueden crecer algas. Momo comenta que las “grandes algas marinas de la Antártida no sólo aportan energía al sistema a través de la fotosíntesis, sino que constituyen un ambiente sobre el cual viven muchos pequeños organismos que las utilizan como refugio y fuente de alimento a la vez”.
Momo, junto a los biólogos Leonardo Saravia y Santiago Doyle, también investigadores del ICI, trabajó en el análisis de datos y en el desarrollo de modelos matemáticos para explicar qué pasa en el ecosistema y qué podrá ocurrir en el futuro.
“Con estos modelos -dice Momo- podemos saber qué pasa, pero también podemos hacer una proyección del futuro y simular en la computadora qué pasaría en 10, 20 o 30 años si se mantienen las mismas condiciones. Los resultados de las investigaciones indican que en los próximos años veremos, seguramente, cambios muy dramáticos de las comunidades marinas antárticas y, quizás, una pérdida intensa de biodiversidad de este ecosistema”.
Todos estos resultados fueron publicados por el equipo de trabajo del IMCONet, proyecto financiado por la Unión Europea y del que participan, por Argentina, el Instituto Antártico Argentino, la Universidad Nacional de Córdoba y la UNGS.
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Ya se monitorea el cambio climático en la Antártida



Mediante transmisor monitorean el cambio climático en la Antártida

Fecha de Publicación
: 21/04/2014
Fuente: Ushuaia 24
Provincia/Región: Antártida


Es el primer transmisor de datos que envía información de temperatura y humedad para estudio del Glaciar Gourdon de la Isla James Ross
Por primera vez Argentina instala el transmisor denominado "SAC-D Aquarius" que provee mediciones de temperatura y humedad para estudio del Glaciar Gourdon y que se suma a la red de Sistema de Colección de Datos (DCS), el que integra la misión satelital dedicada al océano, el clima y el medioambiente.
Según informó el portal del Gobierno, el transmisor integra la carga útil del satélite argentino SAC-D Aquarius, mediante que la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (ONAE) monitorea el Glaciar Gourdon, ubicado en la isla James Ross, a 30 km de distancia de la Base Marambio.
El transmisor DCS diariamente envía los datos de temperatura y humedad del glaciar al satélite SAC-D Aquarius, cuyo receptor a bordo los recibe y almacena, cada vez que su órbita pasa sobre la zona de estudio en la Antártida.
Luego, cuando el satélite pasa por el Centro Espacial Teófilo Tabanera de la Conae en la provincia de Córdoba (CETT), la Estación Terrena baja los datos, para luego distribuirlos a los usuarios.
“El equipo está transmitiendo satisfactoriamente todos los días, tanto a la mañana como a la tarde”, expresó Sebastián Marinsek, del Departamento de Glaciología de la Dirección Nacional del Antártico, responsable de la instalación del dispositivo en el glaciar Gourdon.
Marinsek agregó que “estamos muy conformes con el funcionamiento del sistema DCS, y lo consideramos una excelente herramienta para el monitoreo y estudio remoto de glaciares”. Esta tecnología permite llegar a lugares de difícil acceso y más aún en época invernal, como es el caso del glaciar Gourdon en la Antártida. Ahora mediante el instrumento DCS del SAC-D Aquarius, los datos llegan desde el satélite a las computadoras del escritorio de los investigadores, todos los días, durante todo el año, para analizar la dinámica de los glaciares con información que no se podría obtener de otra manera.
La provisión de estos datos se enmarca en el cumplimiento del Plan Espacial Nacional que lleva adelante la CONAE, el cual cuyo concepto central es la generación de Ciclos de Información Espacial Completos. Su objetivo es incorporar la información satelital a la de otros orígenes, para optimizar la actividad productiva y social del país, aportar al conocimiento y a la protección del ambiente, y para la gestión de emergencias.
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Una quema al lado de los pingüinos

Una quema al lado de los pingüinos

Fecha de Publicación: 26/02/2010
Fuente: Página/12
Provincia/Región: Antártida



La denuncia la formularon dos maestros de la escuela de la Base Esperanza, que tomaron fotos como prueba. La contaminación ambiental está severamente prohibida por el Tratado Antártico. Según dice el Ejército, el jefe de la base ya fue sancionado.
La denuncia de un matrimonio de maestros de escuela de la base antártica Esperanza, a cargo del Ejército Argentino, permitió limitar un acto de contaminación ambiental –quema de residuos a cielo abierto– reñido con las normas del Tratado Antártico, y abrió el camino para investigar una serie de raras situaciones. Una de ellas sería que, por demora en la construcción de la nueva escuela –inaugurada formalmente el año pasado por la presidenta de la Nación–, su techo, a medio hacer, fue destruido por una tormenta, y sus restos habrían pasado a formar parte de los residuos ilegalmente quemados. Además, las familias residentes en esa base estarían siendo alimentadas con productos vencidos. Otro caso notable tuvo como protagonistas a más de mil pollos congelados: por una falla en la cámara frigorífica, se descompusieron; los pollos podridos habrían sido enterrados en la proximidad de la base del Uruguay, que estaba temporariamente desocupada. En cuanto a la quema de residuos, la Dirección Nacional del Antártico transmitió la denuncia de los maestros al Ejército, que sancionó al responsable de la base.
En noviembre del año pasado, Mariela Barrios y Alejandro Veuthey –matrimonio de maestros fueguinos a cargo de la Escuela Nº 38 de la provincia de Tierra del Fuego, situada en la base antártica Esperanza– denunció ante la Dirección Nacional del Antártico “la quema de residuos a cielo abierto, en contradicción con el Protocolo sobre Protección del Medio Ambiente anexo al Tratado Antártico”. La denuncia fue respaldada por fotografías realizadas por ellos: “Se quemaban al aire libre distintos materiales, incluso poliuretano, plásticos, cables y aerosoles en desuso”, precisó a este diario Alejandro Veuthey. Según el Protocolo, los residuos deben ser retirados de la Antártida en tambores sellados; sólo ciertos residuos orgánicos pueden ser incinerados, pero no al aire libre sino en incineradores especiales.
“Para colmo, el lugar donde se los quemaba estaba a menos de 50 metros de una de las pingüineras más grandes de la zona, donde van a tener sus crías varios miles de pingüinos Adelia”, agregó Veuthey, y comentó que “todos veían que se quemaba basura pero nadie hacía nada. Es que nosotros éramos los únicos civiles de la base. Los demás eran todos militares y sus esposas, ellos se manejan por órdenes. Llegó un momento en que quemaban la basura cuando nosotros dábamos clase ‘para que no se enteren los maestros’, pero nos enterábamos igual”. La base cuenta con un incinerador que supuestamente cumple las normas del Protocolo. “Tal vez no lo usaban para ahorrar combustible”, hipotetiza el maestro.
Según su colega y esposa Mariela Barrios, entre los residuos quemados al aire libre se hallaban “la mayor parte del plástico y la espuma de poliuretano del techo del nuevo local de la escuela”, que se inauguró el 2 de marzo de 2009 en presencia de la presidenta de la Nación, Cristina Fernández. “Los materiales fueron dispuestos por la provincia de Tierra del Fuego y la construcción debía ser efectuada por el Ejército: pero, después de la inauguración oficial, se demoraron en terminar la obra y a mediados de año, con vientos de 250 kilómetros por hora, la mitad del techo se vino abajo. La escuela todavía tiene un techo provisorio, de chapa”, contó la maestra.
Luego de la denuncia ante la Dirección Nacional del Antártico (ver recuadro), las quemas al aire libre cesaron. “Volvieron a usar el incinerador y limpiaron el sector donde hacían las quemas: claro que en el suelo quedó un gran manchón que sigue demostrando lo que hacían”, señaló Veuthey.
Pero habría más: “En el invierno pasado se quemó el motor de una cámara frigorífica con más de 1000 pollos congelados: quizás se podrían haber conservado haciendo un pozo en el hielo antártico, pero cuando se dieron cuenta ya era tarde. Entonces los juntaron y los enterraron en las cercanías de la base antártica uruguaya, que en esa época del año está cerrada”, según Barrios.
Otro destino indebido para la basura antártica habría sido el estómago de los residentes: “El año pasado, nosotros y todos los que vivíamos en la base consumimos alimentos vencidos –denuncia la maestra–: leche en polvo, galletitas, alfajores, café, yerba elaborados en 2007. Eran productos remanentes de años anteriores, que debían haberse devuelto para su destrucción”.
Barrios y Veuthey fueron seleccionados de entre siete matrimonios de maestros fueguinos para ejercer durante 2009 en la base Esperanza, a cargo del Comando Antártico del Ejército Argentino, mediante un procedimiento que incluye una experiencia previa de varios días de convivencia con los alumnos y sus familias.

El cambio climático avanza sobre la Antártida

El cambio climático avanza sobre la Antártida

Fecha de Publicación: 09/04/2009
Fuente: Parlamentario.com
Provincia/Región: Antártida


Preocupa a los legisladores el desprendimiento de un gran bloque de hielo, del que dieron cuenta las informaciones en medios nacionales.
El diputado nacional Luciano Rafael Fabris señaló su preocupación por el desprendimiento de un gran bloque de hielo correspondiente a la plataforma Wilkins en la Antártida y advirtió que el cambio climático seguirá haciendo estragos en la región si no se toman medidas concretas contra el calentamiento global.
“Hace tiempo venimos indicando la problemática del medio ambiente y lamentablemente debemos decir que los desastres ambientales continuarán si no se toma conciencia de la gravedad del cambio climático. Una nueva muestra de ello es el riesgo que corre de desaparecer la barrera de Wilkins, una enorme masa helada de 16 mil kilómetros cuadrados en la península Antártica”, explicó el legislador radical chaqueño.
El legislador chaqueño sostuvo que “en el Primer Encuentro Parlamentario Antártico con los pares chilenos reafirmamos el Protocolo sobre la Protección del Medio Ambiente y respaldar el uso del territorio para el desarrollo de investigaciones científicas, evaluando el impacto ambiental, en defensa de la fauna y la flora antárticas y así seguir impulsando una política conservacionista y proteccionista del ambiente, porque advertimos claramente la posibilidad de los desprendimientos en el continente blanco por el calentamiento del territorio”.
“Estados Unidos se ha puesto a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático y Argentina debe acompañar con decisiones políticas firmes, porque estamos convencidos que se puede llegar a garantizar una economía sólida y sostenible sin contaminación” y añadió que “llegó el momento de realizar un esfuerzo conjunto a nivel global utilizando energías limpias, para cuidar al planeta del aumento constante de temperaturas”, dijo Fabris
Finalmente, el diputado radical expresó: “desgraciadamente no es ninguna novedad lo sucedido en la Antártida y cada vez el hielo es más frágil en la zona apartando de a poco la plataforma de la costa” y concluyó diciendo que “tristemente vemos que el tema ecológico es subestimado por la sociedad y eso hace que no se le de el tratamiento adecuado a la cuestión”, concluyó el diputado radical.

Energía limpia en la Antártida

Energía limpia en la Antártida

Fecha de Publicación: 14/01/2009
Fuente: Agencia Télam
Provincia/Región: Antártida



La instalación de un segundo aerogenerador en Esperanza, una de las seis bases argentinas permanentes en la Antártida, se inscribe en un proyecto para reducir el uso de combustibles fósiles en un 50 por ciento en 15 años.
"Estamos conectando todo y esperamos concluir esta próxima semana el montaje del Primer Módulo Argentino de Energía Limpia (Mael I)", dijo el teniente primero Pablo Cañete, coordinador del grupo de trabajo.
El Mael I utiliza la fuerza del viento para calefacción e iluminación, pero también para obtener hidrógeno por electrólisis, explicó Cañete, licenciado en Matemática Aplicada, que trabaja en el Comando Antártico de Ejército, División Investigación, Desarrollo y Medio Ambiente.

Antártida, fauna y cambio climático

Los científicos buscan los efectos del cambio climático en la fauna

Fecha de Publicación: 04/03/2008
Fuente: Clarin
Provincia/Región: Anártida


Los bloques de hielo desprendidos de los glaciares dificultan el paso de las hembras que van a parir. Por eso ya hay menos mamíferos y aves.
Abre la bocaza de casi medio metro de diámetro, muestra unos colmillos de 10 centímetros y lanza un ojouuuummm largo y sordo. Si este elefante marino macho de tres toneladas y media decidiera atacarnos podría destruirnos en apenas unos pocos segundos. Pero no lo hace. Sólo advierte. Termina su gemido y baja la cabeza para recostarse nuevamente contra los otros seis machos. Permanecerá con esa actitud de Buda en los próximos veinte días en esta playa del Pasaje de Brunsfield, durante los cuales ayunará y cambiará su pelaje para soportar el invierno en el helado Mar de Weddell.
Mi guía es Jorge "El Negro" Mennucci, un técnico de la Dirección Nacional del Antártico con cuatro campañas en sus espaldas y que tiene como misión tomar muestras de estos verdaderos monstruos. Les lanza un dardo, los duerme, espanta al resto de la manada, les introduce una sonda y les saca una muestra de lo que tienen en el estómago para saber exactamente de qué se alimentan y cuántos kilos de mariscos y pescados comen en un día. "Esto que parecen fideos chinos son parte de los calamares y el krill que saqué esta mañana de una gorda (así llama a las elefantes marinos hembras)", me muestra El Negro Mennucci mientras levanta un manojo nauseabundo de un frasco de laboratorio.
Caminamos unos metros y nos encontramos en el medio de una enorme pingüinera de la especie de los Papúas. Entre los pingüinos se hacen los dormidos grupos de varios lobos marinos, pero apenas uno se para a una distancia de tres metros, se levantan y muestran su boca bastante putrefacta y llena de dientes mientras lanzan un uuuuuajjjjjj agudo. "No les cortes el paso para el mar y todo va a estar bien", me explica El Negro Mennucci. En esta época ya quedan pocas focas de Weddell, pero algunas quedan y andan por entre medio con su característico pelaje de manchas negras y beige.
Los skua, esas aves enormes y marrones, nos sobrevuelan y se lanzan en picada sobre nuestras cabezas. "Son territoriales. Debe haber un nido muy cerca. Para pasar por acá nosotros nos ponemos un palo largo por debajo de la campera y que sobresalga bien por arriba del gorro, así pican la madera más alta y no llegan hasta la cabeza", dice Mennucci mientras me muestra algunas de las cicatrices de los picotazos que recibió sólo este verano.
Los otros pájaros no atacan, pero son impresionantes. Los petreles gigantes llegan a medir dos metros y medio de ala a ala. Los petreles de Wilson, en cambio, son mucho más pequeños y tienen el vuelo más gracioso. Pero el problema es que cada vez que alguno de estos bichos ve algo anormal lanza una deposición. Y si no cae en la cabeza será que la pisamos con la bota, porque hay excrementos blancos de pingüino o rojos de lobos marinos esparcidos por kilómetros. El olor es insoportable. Estamos caminando en el Parque Jurásico de la Antártida. El paraíso de los científicos argentinos y de todo el mundo que llegan hasta acá para estudiar el comportamiento de estos animales y cómo están siendo afectados por el cambio climático.
Después de una caminata de seis kilómetros llegamos al refugio argentino Elefante, en la zona Especialmente Protegida 132 de la Antártida. Una construcción que fue ampliada a tres ambientes en esta temporada y que lleva resistiendo quince inviernos. Cuando llegaron los científicos este año, no lo podían encontrar. Estaba enterrado bajo la nieve. Tuvieron que palear varios metros para poder entrar. Allí ya están otros cuatro biólogos que trabajan en la zona. Romina Días y Gustavo Levín están investigando suelos contaminados con gasoil y la posibilidad de que una bacteria pueda limpiarlos. Ignacio Gould observa el comportamiento de los mamíferos y los cambios que están sufriendo a causa del efecto invernadero. Soledad Tarantelli estudia el bentos antártico, el fondo del mar y también las transformaciones que presentan a causa del cambio climático.
"Todos encontramos cambios profundos. No tenemos pruebas de una sola causa, son muchas, pero acá se está produciendo una gran transformación en todos los sistemas", coinciden en una larga charla mientras freímos unas milanesas que nos dio el cocinero de la base y que acompañamos con unos magníficos agnolottis que Ignacio había preparado el día anterior. Unos minutos después se suman a la charla el geólogo Jorge Strelin y su ayudante Fernando, que vienen de buscar unas muestras de musgos por debajo de la primera capa de hielo del glaciar.
La charla informal continúa y cada uno recuerda una observación de campo de los profundos cambios que se están produciendo en esta zona de la península antártica. El más notorio es una disminución pronunciada tanto de mamíferos como de aves debido a una insólita acumulación de hielo que se produjo el último invierno. La teoría es que el gran desprendimiento de bloques de hielo a raíz del repliegue de los glaciares bajó la temperatura de las aguas y provocó estas precipitaciones inusitadas. Las hembras de elefantes marinos, focas y lobos marinos que vienen a parir a las playas se encontraron con enormes bloques de hielo que no podían subir. Y los pingüinos sufrieron otra consecuencia: el abrupto deshielo por las altas temperaturas del verano produjo ríos que se llevaron sus huevos.
De regreso a la base Jubany, cruzando una zona escarpada por entre medio del cerro Tres Hermanos y la laguna superior del glaciar, me encuentro con Oscar González, el coordinador técnico de unos 20 científicos que cada año trabajan en los laboratorios de la base construidos gracias a un convenio con una universidad alemana. Oscar tiene 22 campañas antárticas, conoce esta tierra como muy pocos, y también habla de modificaciones. "El glaciar que rodea la caleta Potter no tenía ningún afloramiento rocoso. Era toda una pared de hielo que caía sobre el mar y que cubría al menos mil metros más sobre la bahía. Hoy se puede ver el pie del glaciar sobre la roca, y muy retirado. También hay un aumento de la flora, muchos más musgos y líquenes. Y un clima más benigno, aunque llueve con una intensidad nunca antes vista. Antes acá había, a lo sumo, aguanieve. Ahora puede llover como si fuera el trópico. La temperatura aumenta cada verano. El año pasado llego a once grados sobre cero acá en Jubany. Una temperatura insólita", me comenta González mientras organiza la próxima expedición de buzos que sale a la caleta a buscar muestras de ascidias, más conocidas como papas de mar (de las que hay 16 especies), lapas, erizos o estrellas de mar; además de cinco o seis variedades de algas.
"Acá hay una actividad científica que está a la vanguardia de todas las otras bases de la zona (desde la china hasta la coreana y la rusa) y al mismo nivel que la de las bases de las grandes potencias. Y esa es la mejor manera para prepararnos para los cambios que se vienen en la Antártida. En el futuro, la investigación seria va a ser el principal argumento que vamos a poder esgrimir para tener derecho a extraer o generar algún beneficio de esta tierra", asegura González. Y en eso coincide Fernando Morales, el mayor del Ejército que está a cargo de la logística de la base Jubany. "Tenemos derechos por la permanencia, la exploración y los más de 100 años que pusimos nuestra bandera, pero la investigación es lo que nos da la diferencia. Y para que estos científicos puedan seguir haciendo su trabajo tenemos que hacer todos un gran esfuerzo y aún mucho más", dice este hombre joven, alto y de ojos claros que da equilibrio a una difícil convivencia entre suboficiales y biólogos. Y es que la soberanía se hace en la Antártida a través de la ciencia. "Todos los datos que podamos sacar de esta tierra nos darán una ventaja comparativa para cualquier iniciativa económica en el resto del mundo. Invertir hoy en ciencia en la Antártida es pensar el país como lo hicieron San Martín, Alberdi o Sarmiento en su momento", me dice Oscar González mientras observa un muestreo desplegado por la bióloga Gabriela Campana.
La estrategia de conquistar a través de la investigación la están desarrollando todos los países. En cada base que visité había un promedio de diez científicos trabajando. Y los que no tienen bases propias en ciertas zonas, usan la de los otros, como, por ejemplo, los alemanes que tienen un laboratorio propio en Jubany. La enorme mayoría de los biólogos, geólogos y oceanógrafos estudian el efecto del cambio climático en las especies. Pero al mismo tiempo, esas investigaciones pueden ser muy útiles en otros terrenos. Por ejemplo, el primero que logre descifrar el ADN de los elefantes marinos o los pingüinos sabrá cómo obtener seres más resistentes al frío. Y quien sepa cómo están mutando las ascidias a causa de los rayos ultravioleta que deja escapar el adelgazamiento de la capa de ozono, sabrá si la vida submarina continuará como hasta ahora o si los cardúmenes de peces y mariscos emigrarán a otras zonas.
"Este es el siglo de la biología, y acá está el reino de la vida en su estado más puro. Quien conquiste este reino será el nuevo superpoder de la Tierra del siglo XXII", me dice Andrey Abramov, un joven geocriologista ruso, mientras trabaja junto a colegas coreanos y polacos en la caleta de Punta Suffield buscando ejemplares de un raro molusco y el viento barre los últimos vestigios de nieve de una de las lenguas del enorme glaciar Collins.

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