Soja, ¿agricultura o "minería"?

La siembra de soja, ¿es agricultura o "minería"?

Fecha de Publicación: 18/02/2008
Fuente: InfoBae
Provincia/Región: Nacional


El diputado Castor López plantea los riesgos de la extensión de la superficie cultivada con la oleaginosa si se no se respetan pautas de reposición de nutrientes
La soja puede -y debe serlo- una genuina actividad económica agrícola más, si se la administra adecuadamente: reservando porciones de áreas forestadas, practicando la siembra directa (sin roturar el suelo), reponiendo los nutrientes consumidos y rotando con otros cultivos cobertores del suelo para, en todos los casos, preservar la capacidad productiva de la tierra en el largo plazo.
Pero -como la penosa experiencia del caso forestal en Santiago del Estero- puede resultar una "soja minera", como cultura económica extractiva no renovable, si no se respetan las pautas señaladas. En ese caso, no sólo estaríamos exportando el producto soja sino también el factor productivo tierra, descapitalizando irreversiblemente al campo, con una visión de corto plazo.
Si las soluciones de mercado no resultan suficientes, el Estado debe intervenir regulando las exigencias citadas. Pero, el Gobierno nacional tiene un grave dilema. La "soja minera" –con su alto riesgo de monocultivo con elevado consumo de nutrientes de la tierra- es, a su vez, su principal sustento económico –vía retenciones a las exportaciones- y, en el desideologizado y pragmático contexto actual, su sostén político.
La soja, pese a que sus primeros sembradíos en nuestro país datan de 1970, su extraordinario desarrollo coincidió con la post-crisis del 2001. Entre los años 2002 y 2007 evolucionó de 12,7 a casi 17 millones de hectáreas, con una producción que creció de 35,6 a más de 47 millones de toneladas, siguiendo la señal de los precios que, en esos 5 años, aumentaron de 180 a 320 dólares por tonelada y la tendencia continua alcista, sostenida por la demanda de China e India.

La "soja agrícola"
Tiene naturales ventajas comparativas –no se consume en nuestro país, tiene una elevada resistencia a severas condiciones climáticas, una baja relación de la inversión necesaria con el rendimiento y el precio actual, etc.- frente a la ganadería –una actividad de largo plazo, de menor rentabilidad pero muy sustentable ambientalmente- para obtener su natural porción de uso de tierra agropecuaria en nuestro país.
Pero, la está desplazando a la ganadería sin hacerse cargo de los graves costos "ocultos" –descapitalización del factor tierra- que estaría imponiendo. Además, usufructúa la restricción a la exportación que padecen los productores de carne porque el Gobierno no plantea políticas de nuevos cortes de res ni de aplicación de la soja al grave problema interno de la desnutrición, para equiparar condiciones entre la ganadería y la agricultura.
Esperar que el Gobierno nacional actué es ingenuo porque eligió al productor ganadero como “blanco políticamente correcto” y alrededor del 95% de la producción de soja se exporta que, con una retención promedio del orden del 30%, significan aproximadamente $15.000 millones de ingresos fiscales, "un mes extra” de recursos públicos, el precio por el que la tierra agropecuaria –al igual que el petróleo, la energía eléctrica y el gas- esta también incorporada a la cultura económica extractiva de corto plazo del actual Gobierno nacional.

0 comentarios:

Blog Archive

Temas

Archivo de Blogs